El rumor del momento

3a parte de este proyecto

es un libro compuesto por colaboraciones de 24 personas de diferentes edades y profesiones;

a partir de la convivencia de distintas voces se busca configurar un camino a futuro,

un mapa de esperanza.

De venta en las librerías Conejo Blanco.

http://www.conejoblanco.com.mx/


El rumor del incendio

documental escénico – 2a parte de este proyecto
con: Francisco Barreiro, Luisa Pardo y Gabino Rodríguez

 

proximamente


Margarita – La celebración

Hubo este pasado 15 y 16 de septiembre una gran celebración a la Patria, muchos bailaron y cantaron festejando que viven en este bonito país independiente y revolucionado, olvidando un poco la cotidianidad contradictoria que nos rodea. No es nada malo, quisiera pensar… se gastó mucho dinero en ello, por algo ha de ser… Como parte de la “fiesta nacional”, hubo un largo puente que, por cierto, fue padecido por trabajadores como los taxistas porque bajó el trabajo radicalmente ya que las calles estaban vacías y muchos de ellos no pudieron siquiera sacar para pagar sus cuentas de 200 pesos en jornadas de hasta 10 horas. ¿Cómo iban a festejar? me pregunto yo… Después, entre crudos y panzones, regresamos a la rutina, y el país continúa dolorosamente desigual, injusto, violento.
Hace unos días iba caminando por la calle con mi perro, cuando de repente vi a un señor, de alrededor de 70 años que traía unos 10 espejos colgando y una pequeña maleta cargada con mucho esfuerzo, lo miré detenerse frente a un escalón, incapaz de bajarlo. Le pidió ayuda a un policía; el representante de la ley, con tardanza y visiblemente a disgusto, lo ayudó y le dijo que tuviera suerte al subir y bajar los tres escalones que se aproximaban en la banqueta… después, el viejo frente a la siguiente dificultad, abandonado ya por el tira, se vio frente al mismo problema y estaba solo. Entonces regresé mis pasos y me ofrecí a ayudarlo, le pregunté de dónde venía, dijo que de Tlahuác y que no le quedaba de otra más que chambear vendiendo los espejos… estábamos en Tlalpan y Periférico… tomó dos micros para trabajar y no puede subir escalones… No lo ayudé de ninguna otra manera, pero pensé que podía ser mi abuelo y en toda la vida que había detrás de él… pensé que en este país hay demasiada pobreza, que muchos no pueden dejar de trabajar ni un día y aunque tengan 70 años tienen que seguir porque sino no comen… recordé que Felipe Calderon se compró una vajilla de un millón de pesos para cenar el 15 de septiembre, digo… corre el rumor de que celebró muy a gusto y cenó comida gourmet mexicana…
Lo único que me resta es felicitarlo, por lo menos él pudo festejar rodeado de sus seres queridos y gritar Viva México con un empleo bien remunerado y la panza llena, ¿pues así cómo no va a celebrar?…

Comandante Margarita / septiembre 2010



Margarita _ ?

Algunas preguntas para que quien tenga ganas conteste…

¿Quiénes somos los mexicanos? ¿Somos de alguna manera en especial?
¿Habrá que pensar lo mismo todos para ser iguales? ¿En qué podríamos creer?
¿Qué nos hace ser responsables?
¿Qué nos hace justos?
¿Qué nos hace libres?
¿Queremos ser responsables, libres, justos, iguales, fraternos, confiables, educados?
¿Cómo es la educación en este país? ¿Es mejor la pública o la privada?
¿Qué nos hace sorprendernos y disfrutar?
¿Qué nos hace querer “nuestra tierra”? ¿Qué significa decir “nuestra tierra”? ¿Todos tenemos alguna propiedad como para decir que tenemos algo de tierra y es nuestra? O ¿México “nuestro país” es “nuestra tierra”? ¿México es de verdad “nuestro”?
¿Qué nos hace respetar la vida, las plantas, los animales, las diferencias, las necesidades ajenas?
¿Qué delimitan realmente las fronteras?
¿Qué vale más, las necesidades individuales o las colectivas?
¿Quiénes son todos esos hombres que han muerto estos últimos años en la llamada Guerra contra el Narco? ¿Qué hacían antes? ¿Cómo llegaron ahí?
¿Para qué nos mandaron el libro “Viaje por la Historia de México” de Luis González y González a todos los hogares mexicanos? ¿De verdad lo mandaron a todos los hogares mexicanos? ¿Por qué sólo aparecen tres mujeres en el viaje por la historia de este país (Sor Juana Inés de la Cruz, la Virgen de Guadalupe y Doña Josefa Ortíz)? No mencionan a la Malinche o a Frida Kahlo de perdida…
¿Quiénes han escrito la historia todo este tiempo? ¿Hay que creerles?
¿Quién es el presidente de México y qué piensa de este país?
¿Es importante tener fe? ¿En qué podríamos tener fe?
Mi espíritu vive una lucha entre creer en Dios o en Marx; como tengo dudas, entonces no creo en ninguno y no tengo fe… ¿estoy perdida?
¿Qué nos hace generosos, qué amables, qué humildes, qué pendejos?
¿Cuáles son las preguntas que habrá que respondernos para poder saber qué es importante cambiar en este país para estar mejor? ¿Queremos cambiar este país para estar mejor?

Comandanta Margarita / 11 de agosto del 2010


Margarita: Organización y Acuerdo

Mi preocupación en este momento se centra en los niveles de discusión dentro de la sociedad civil.

Vivimos en la sociedad de las fronteras: las puertas, las bardas, las rejas, los autos, los alambres, la televisión…
Como su nombre lo dice, lo privado priva, pero no sólo al que está afuera de lo privado, sino también al que está adentro.
Las fronteras nos privan de experiencias, de contacto con lo diferente, con lo diverso. En ciudades como México, sobre todo en la zonas de clase media y alta y en estos desarrollos habitacionales en medio de la nada, se acentúa el deseo de lo privado en todos lo niveles y, así privados como estamos, el miedo natural a lo desconocido se apodera de nosotros de tal forma que nos incapacita para dialogar, para estar alertas y sensibles frente a los problemas de los otros, del colectivo al cual pertenecemos por el sólo hecho de vivir en el mismo espacio físico.
Y entonces los otros se convierten en “entes” indescifrables, quizá enemigos, quizá el “problema de la humanidad”. En general evitamos participar en discusiones donde se traten problemas colectivos, en general nos saltamos el paso de dialogar, porque implica conocer opiniones diferentes, ceder o repensar las nuestras.
Vivimos en la sociedad del no tengo tiempo para dialogar, la sociedad del me cago en lo que opinas y en lo que haces y te insulto porque no he desarrollado la capacidad de procesar ideas, escuchar, re procesar, y proponer. (Veamos las discusiones abajo de los videos de Youtube o en las asambleas de diputados, o entre los automovilistas…)
Pero siento que el problema no viene nada más del aislamiento físico, sino también de la herencia de que el “otro” es mi enemigo, de que aquél de derecha, es mi enemigo por ser de derecha, y el comunista es mi enemigo porque es comunista y el de barrio y el católico y…

¿Cómo hacemos para llegar a acuerdos sin tener que insultarnos o pensar que el otro es menos porque no piensa como yo? Porque al fin y al cabo, así empiezan las guerras… ¿es que siempre es necesario pelearnos, matarnos?
Para cambiar nuestro entorno positivamente y resolver problemas comunes es necesario poder organizarnos, para eso hay que ponernos de acuerdo, para ponernos de acuerdo tenemos que respetarnos y para respetarnos es fundamental saber que valemos lo mismo. Es un ejercicio difícil, no significa que el otro te caiga bien, ni mucho menos que lo quieras. Es cuestión de esfuerzo y ese esfuerzo viene del deseo de no sólo trabajar para vivir, sino para construir un espacio seguro, incluyente, donde más allá de las votaciones, se decida por individuos en colectividad…

Recomendación de la quincena: “¿Qué son las revoluciones? Y otros ensayos sobre arte y literatura” de Guy Davenport, Editorial Libros Magenta, México 2008.

Comandante Margarita, 19 de julio 2010


Margarita *sociedad civil

Creer que antes las cosas andaban mejor, es igual de inocente que la ilusión de que mañana obligatoriamente irán mejor.

El concepto “Sociedad civil” nace de la crítica que practican muchos disidentes de las sociedades del socialismo estatal, contra la aniquilación totalitaria de la opinión pública. Es producto de esas luchas masivas de los años 70 y 80, contra los regímenes comunistas, en íntima relación con la demanda democratizadora y la apertura de espacios para ejercer la discusión y la crítica.

EL DESPERTAR DE LA SOCIEDAD CIVIL: UNA PERSPECTIVA HISTORICA
JOSE F. FERNANDEZ SANTILLAN

En México la sociedad civil se manifiesta con claridad en el apoyo al movimiento estudiantil de 1968 y se “consolida” con la reacción que siguió al terremoto de 1985 en la ciudad de México.

No es lo mismo ciudadanía a sociedad civil: el principal derecho ciudadano es el de participar en la definición de las decisiones colectivas por medio del voto. Sociedad civil en cambio tiene que ver con pluralidad asociativa, implica una infinidad de perspectivas desde donde las personas despliegan su actividad fuera de los cánones políticos.

Hoy para muchos de nosotros, el voto es un mecanismo defensivo, un mecanismo destinado a remediar males menores. Pero de ninguna manera reflejan la adhesión a una ideología o un proyecto, ya no son portadores de esperanza.

Si según Jean Francois Lyotard lo posmoderno se distingue por el hecho de que “la arquitectura se ve condenada a engendrar una serie de leves modificaciones en un espacio heredado por la modernidad y a abandonar una reconstrucción del espacio en que reside la humanidad”. Podemos preguntarnos no solo por el sentido de la transformación de el México actual sino sobre sus alcances y mecanismos.

¿A dónde ir? ¿Cómo llegar? ¿Cómo tomar La Bastilla si no está claro donde está?

Lejos de buscar imitar los signos del modernismo de ayer, se trata hoy en día de negociar y deliberar y, en lugar de emular los gestos de la radicalidad pasada inventar los que corresponden a nuestra época.

Queremos generar una mirada contestataria, un contraproyecto.

Comandante Margarita, Julio 2010