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Los Ibarra

A mediados de abril es aprehendido Jesús Piedra Ibarra en Monterrey por una veintena de elementos de corporaciones policiacas federales, estatales y militares bajo la coordinación de la DFS. Jesús, miembro de la 23, es conducido a un rancho para ser torturado. La madre del joven, Rosario Ibarra de Piedra, acude a las autoridades judiciales, recorren instalaciones policiacas, la procuraduría estatal, las oficinas del gobernador. Si su hijo cometió algún delito que se le juzgue conforme a derecho. Pero que le digan donde lo tienen. Nada. Rosario va a la Ciudad de México y en un homenaje a Alfonso Reyes en Chapultepec, le entrega a Echeverria una carta con su demanda. El le dice que vaya a la procuraduría y así empieza el peregrinar. Interceptará a Echeverría 38 veces más durante su sexenio para preguntar por el paradero de su hijo. Poco a poco las familias de desaparecidos se empiezan a conocer y comienzan a organizarse para buscar a sus familiares.



La violencia se sale de control

Lo que queda de la Liga, o sea la Brigada Roja empieza a cometer acciones cada vez más violentas. El 26 de Abril de 75 asaltaron un banco ubicado en Acoxpa y Miramontes en Villa Coapa, dejando 11 asesinados a su paso. La persecución es espectacular. 38 patrullas y 2 helicópteros. Durante la acción y la fuga la 23 ajusticia a 8 policías, 3 más son heridos, 3 civiles caen en fuego cruzado y 4 más caen en fuego cruzado. Una mujer y un hombre guerrilleros son tiroteados en las piernas para impedirles la huida. Se les niega la atención médica hasta que escupan información valiosa. El Universal publica a página entera un álbum con fotos de 15 guerrilleros aun en la clandestinidad. El 7 de junio caen 7 militantes. Mariano y Teresa fueron asesinados con el tiro de gracia en CU. El 12 de agosto, en una acción de “recuperación” de armas tirotean a 3 policías y 3 inspectores en el mercado Ignacio Zaragoza.

La multicitada apertura política de Echeverría que da en entredicho frente a los comicios. El PRI es el único partido con registro que postula candidato: José López Portillo. Su candidatura es apoyada por el Partido Popular Socialista y por el PARM. El PAN vivía una crisis y no designó candidato. Sólo el Partido Comunista, aun sin registro oficial, postuló a Valentín Campa, el viejo luchador sindicalista y figura emblemática del movimiento ferrocarrilero, preso por más de una década y con 72 años de edad.

La Liga centra su atención en un ambicioso proyecto para reforzar su menguada estructura: el rescate de militantes recluidos en diferentes prisiones del país y en el campo militar número uno. En la mira está el antiguo penal de Oblatos en Guadalajara, ahí están recluidos más de 40 presos de la 23, las FRAP y UP, en la sección de máxima peligrosidad conocida como El rastro.
Participan tres comandos: el primero compuesto por seis prisioneros sería el encargado de raspar un boquete de 40 cm. de circunferencia, para por ahí penetrar a una torre. Cómo sus celdas estaban en el segundo piso, ya dentro de la torre deberían saltar a la planta baja para llegar a la escalera de caracol que los llevaría a la azotea donde tendrían que neutralizar a dos guardias que desde ahí resguardaban. Tardaron dos meses en hacer el hueco con un desarmador. La herramienta y las pistolas habían sido introducidas clandestinamente. La fuga se programó para el 22 de enero de 1976 a las 19:19 pm, en sincronía con Radio Ranchito. Ni un minuto más, ni un minuto menos… El segundo comando se dividiría en dos, una pareja estaría besándose en la contraesquina de la torre para distraer al custodio de la calle 58. Los demás atacarían al guardia de la puerta armado con una metralleta de tripié y a los celadores que acostumbraban comer en la taquería de esa calle. Mientras tanto el tercer comando, lejos, en la carretera de Tlaquepaque a Chapala, tomaría por asalto la subestación eléctrica, para que a las 19:19 se provocara un apagón que posibilitara la huida… “A las 7:10 luego de quitar el último ladrillo empieza a pasar la raza por el agujero, los más delgados primero. Faltabamos dos Michel y yo. A las 7:16 todos vamos subiendo las escaleras de la torre, despacito, sin hacer ruido. Llegamos a la azotea y teníamos a los custodios como a tres metros. A las 7:18 ya estábamos los seis listos. No se había detectado la ausencia de presos. A las 7:19 se va la luz. Agarramos un encendedor y dimos la señal. En eso los compañeros externos empiezan a atacar a los custodios de la taquería y al de la metralleta, mientras nosotros atacamos a los de la torre. La única luz es la de la luna. Todo mundo se asusta. Brincamos a la calle y hay una camioneta esperándonos. Todos ilesos. A las 7:25 ya estamos dispersos. A las 9 de la noche seguía el apagón.
El saldo es de tres celadores muertos, uno herido y seis prófugos.

La violencia se sale de control. El día del aniversario de las ejecuciones de Teresa y Mariano en CU, un comando con una mujer que llevaba oculta una metralleta debajo de un rebozo, a modo de un bebé cargado en brazos, balea una caseta de la policía auxiliar en Ciudad Azteca. El saldo es de seis policías muertos. Días después ametrallan a nueve policías que desayunaban en un restaurante de la colonia Lindavista. La Prensa tituló a ocho columnas “Masacre terrorista”. Comenzaron a secuestrar a mujeres familiares de hombres encumbrados: Nadine Chaval de 16 años hija del embajador de Bélgica, 10 millones, Socorro Soberón Chávez hija del rector de la UNAM…

De pronto el presidente Echeverría envió una iniciativa de Ley de Amnistía al Congreso de la Unión. La propuesta beneficiaría a todas las personas contra quienes se había ejercitado acción penal por los delitos de sedición, invitación a la rebelión, resistencia a particulares y conexos, cometidos durante el movimiento de 1968. José Revueltas, Florencio Osuna, Raúl Álvarez Garín, Roberto Escudero, Roberta Avendaño, Pablo Gómez y Eduardo Valle el buho a nombre de más de 40 activistas del 68 rechazan la Ley de Amnistía por considerarla “parcial, insuficiente y tardía”. Pero la posibilidad de una amnistía para quienes habían pertenecido en grupos subversivos, sigue en el aire a pesar de la indignación generalizada por los ataques de la Liga a los policías.


Bombazos / Fondo Hnos. Mayo / AGN


El manual de Nazar Haro

Nazar Haro, quien había fungido como el principal cerebro y operador de la contrainsurgencia, concibió y materializó La Brigada Blanca. Propuso seleccionar a elementos de siete corporaciones policiaco militares para crear la Brigada Especial Antiguerrillas (BEA). Esta tendría como tarea exterminar a los movimientos armados, principalmente a su enemiga acérrima, la Liga Comunista 23 de septiembre. Sus víctimas los acusarán de llevar a cabo “técnicas” que variarán entre golpizas brutales, el pocito y los toques eléctricos. Dejar, por días, colgadas a las personas de los pulgares o de las manos, o maniatadas y vendadas o sin agua ni alimento. Y de recurrir al método psicológico del policía bueno y el policía malo. El método consistía en que, luego de una sesión de tortura, entrara en acción un policía que finge compadecerse del militante para así ablandarlo y sacarle información. También los acusarán de realizar ejecuciones y desapariciones forzadas. El manoseo sexual será un método de tortura frecuente contra las prisioneras. Sin ropa, las hacen caminar entre dos filas de agentes que las acarician con lascivia mientras les gritan vejaciones. También son comunes en el caso de ellas “el pocito” y los toques eléctricos en senos y vulva. Las violaciones no son una práctica sistemática. Diferentes versiones señalan las estrictitas indicaciones de Nazar Haro para no realizarlas, supuestamente, para evitar que sus agentes se pudieran involucrar sentimentalmente con las detenidas…


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Y finalmente vino el llamado “proceso de rectificación” al interior de la Liga. Este había empezado tras la caida del dirigente Ignacio Salas Obregón. Procedía tanto de algunos militantes que estaban en prisión, como de otros que estaban en la calle. Inicio bajo la premisa de “cuestionarlo todo” y asi para esta militancia crítica se fueron derrumbando mitos sobre la organización.
Un grupo se escindió y se planteó la necesidad de promover la organización democrática y luchar internamente por reconquistar los sindicatos para la causa real de los trabajadores; se eliminó el odio contra el “pequeño burgués”, contra los reformistas y la izquierda tradicional. El grupo disidente se dio a la tarea de volantear su nueva posición y en una de estas acciones de propaganda fue atacada por la policía con un saldo de varios muertos: “o se acentuaba la capacidad armada o, de plano, se dejaban las armas y se hacía un trabajo abierto y legal. En septiembre de 1975 este grupo se escinde y cuelga las armas.
En junio de 1976 se da otra escisión, desde el penal de Topochico se redactó este documento dirigido a Valentín Campa, que se publicó en Opinión:

La Liga Comunista 23 de septiembre no existe más. Sucumbió bajo el efecto combinado de los golpes de la represión y de la exacerbación de sus contradicciones internas. Lo que hoy aparece aquí y allá no son sino restos del naufragio…

En el Madera de julio publica una respuesta:

… Es el grito abierto de ex militantes, renegados de la revolución comunista, es su cínica confesión sobre su posición de renegados del marxismo, su pronunciamiento claro de que se han convertido en traidores del movimiento revolucionario y han abrazado la lucha por defender la dominación burguesa.

La Liga considera a Gustavo Hirales como el principal traidor y aunque plantea su ajusticiamiento y el de los demás ex militantes del grupo, finalmente no realiza ninguna ejecución.
El 4 de julio López Portillo gana la presidencia. Echeverría aprovecha el frenesí mediático y consuma el cierre de Excélsior dirigido por Julio Scherer, uno de los medios más críticos con su gobierno.
La Liga sigue con la intención de liberar a sus militantes y ahora apunta hacia el Campo Militar Número Uno. Se descarta hacer una acción militar contra la principal plaza castrense del país. Se decide en cambio secuestrar a Margarita López Portillo, hermana del recién electo presidente.
El intento de secuestro, realizado el 11 de agosto de 1976, es frustrado por los guardias de Margarita. En el fuego cruzado cae el dirigente de la Brigada Roja, David Jiménez Sarmiento. La 23 queda de nuevo descabezada. A fin del mes son aprehendidos más de 20 militantes en una casa de seguridad. Las autoridades policiacas claman a los cuatro vientos que la 23 ha quedado totalmente desmembrada.