Garza Sada

La Liga continuó su expansión. En los siguientes meses saldrán a la luz brigadas en Monterrey, Chihuahua, Durango, Baja California Norte, Sonora, Sinaloa, Nayarit, Aguascalientes, Jalisco, el estado de México, DF, Michoacán, Puebla, Oaxaca, Chiapas, Guerrero y Veracruz.
La 23 decide que su momento ha llegado. Buscan una acción que los coloque en la agenda nacional. El plan elegido es secuestrar a Eugenio Garza Sada, fundador de la cervecería Cuauhtemoc, Aceros Alfa, Hylsa, Cartón Titán, así como de el Tec de Monterrey.
El 17 de septiembre de 1973, en el cruce de las calles Luis Quintanar y Villagrán, colonia Bella Vista, en Monterrey. El Galaxie negro de Garza Sada, conducido y custodiado por dos escoltas fue interceptado por una camioneta Ford Pick Up. De esta descendieron cuatro jóvenes armados. Todo se dio muy rápido, recuerda Elías Orozco, Ulises. “Al momento de la acción cuando menos pensábamos ya teníamos dos compañeros caídos. Los guardias eran bastante eficaces. Y el enfrentamiento se dio, éramos seis en el operativo, murieron dos y otro resultó malherido”. La versión que trascendió es que en el enfrentamiento murió el empresario, sin embargo Orozco, en su testimonio difundido por Proceso, hizo responsable al escolte que iba de chofer, quien habría tenido la instrucción de tirar a matar al industrial para impedir a cualquier costo que fuera secuestrado… La operación fue un desastre.
La cúpula empresarial, furiosa señaló a Echeverría como responsable indirecto:
“Sólo se puede actuar impunemente cuando se ha perdido el respeto a la autoridad; cuando el Estado deja de mantener el orden público; cuando no tan sólo se deja que tengan libre cauce las más negativas ideologías, sino que además se permite que cosechen sus frutos negativos de odio destrucción y muerte.”
El costo político de este suceso tuvo una respuesta contundente. Echeverría jamás negociaría ninguno de los futuros secuestros, incluyendo el de su suegro, y a partir de aquí la policía se convertirá en una fuerza sencillamente exterminadora. La tortura y la desaparición forzada serán las modalidades de combate contrainsurgente.
El gobierno todavía no se reponía de la muerte de Garza Sada, cuando el 10 de octubre de 1973 la 23 realizó un secuestro doble en la ciudad de Guadalajara: Anthony Duncan, cónsul de Inglaterra y Fernando Aranguren, joven empresario de la región. Un par de días antes hubo un enfrentamiento entre la policía y dirigentes de la Liga que realizaban una reunión en las cabañas de Popo Park. Murió Alfonso Rosas, Arturo, encargado de seguridad de la reunión.
Las demandas por ambos rehenes fue la entrega de cinco millones de pesos y la liberación de 51 presos políticos. Pero el otrora eficaz mecanismo, estaba agotado. El gobierno había dado su última palabra: no negociación. El 15 de octubre fue liberado el cónsul, y 4 días después fue encontrado el cadáver del industrial, fue ejecutado.
El 21 de octubre, Nazar Haro anunciaba una batida contrainsurgente en el país.
La 23 se replegó. Cambió su centro de operaciones a la Ciudad de México a través de la Brigada Roja, conformada por los Lacandones y el grupo de David Jiménez Sarmiento.
El 28 de noviembre la Brigada Roja, metralleta en mano, recuperó 9 armas al asaltar una caseta policiaca de Lindavista.

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