M A R

En 1975 Echeverría está a un año de entregar el poder y ha crecido su ambición de obtener la secretaría General de la ONU o el premio Nobel de la Paz. Ese año que fue él de la pedrada en ciudad universitaria, el hombre grandilocuente, tachado de populista y dogmático por la izquierda, ha buscado proyectarse como el estadista líder del tercer mundo. Este año pidió  a los integrantes de la ONU que emularan a México que rompió relaciones de cualquier índole con la dictadura de Francisco Franco. Viaja a Cuba donde Fidel Castro lo recibe calurosamente luego de que se negara a romper relaciones con la isla, a pesar de las presiones estadounidenses. Hacia fuera, el gesto fraterno, dentro del país centenares de mujeres y hombres han sido desaparecidos o encarcelados en prisiones clandestinas, por supuestas acciones subversivas.
El furor anticomunista propiciado por Estados Unidos en Latinoamérica ya había extendido una pesadilla, el Plan Cóndor. Las dictaduras ya establecidas o a punto de hacerlo a través de golpes de estado en Argentina, Chile, Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay. Echeverría entre tanto conmovía al mundo al integrar a más de medio millar de exiliados por la dictadura chilena, uruguaya y argentina a la vida académica, cultural y productiva de México.
En el México de los sesenta, el del llamado milagro mexicano, hubo un crecimiento sostenido combinado con una estabilidad monetaria, se incrementó la industria manufacturera y petrolera, mejoraron los salarios reales de los trabajadores, aumentó el gasto educativo y de salud y el país se fue definiendo como una sociedad de consumo. El “milagro” se coronó con la elección de México como sede de los juegos olímpicos de 1968.
Sin embargo en la escena política el embate se había hecho más violento. Asesinaron a Jaramillo en 1962, disolvieron el movimiento de Salvador Nava en San Luis Potosí, diversas matanzas reprimieron manifestaciones pacificas en plazas de Guerrero, aplastaron el movimiento médico de 1964 y 1965, ocuparon militarmente la universidad Nicolaíta de Michoacán en 66 y un año después la de Sonora. El PCM seguía acosado y sin registro y continuaban presos los dirigentes ferrocarrileros Demetrio Vallejo, Valentín Campa, Alberto Lumbreras y Hugo Ponce de León.
La juventud de la época por un lado admiraba a la juventud revolucionaria que consolidaba la revolución cubana, por otro atestiguaba cierto agotamiento del pacto de desarrollo económico que había permitido el ascenso de las clases medias, observaba la agudización de las crisis en el campo, el ataque implacable del estado contra cualquier movimiento opositor y sobre todo la imposibilidad de realizar transformaciones por la vía electoral.
En diciembre de 1970 Echeverría asumió la presidencia, inició su mandato con la liberación de los dos principales presos del movimiento ferrocarrilero. El 9 de Abril excarceló al primer grupo de estudiantes. Una semana después entregó 238 mil hectáreas del predio Bosques de Chihuahua a más de un millar de familias. La poderosa empresa norteña, contra la que luchó Arturo Gámiz. Se otorgó el derecho al voto a partir de los 18 años y se redujeron los años de elegibilidad para contender a una diputación o una senaduría. Eran gesto de la autonombrada “cruzada democrática”. (Que hizo añicos seis meses después de llegar al poder con la matanza del jueves 10 de junio de 1971).

Objetos obtenidos en la detención de los miembos del M.A.R. / AGN

El 16 de marzo de 1971 México despertó con una noticia que en el Universal mereció las ocho columnas “GUERRILLEROS”. Las fotografías de los detenidos, entre éstos tres mujeres, mostraban rostros de desaliento. Habían sido torturados y llevaban un mes incomunicados. Se trataba de parte de la dirigencia que había sido capturada tras realizar su primer asalto al Banco de Comercio de Morelia el 18 de diciembre de 1970.
Este grupo vio la luz en Moscú. Desde la mitad de los sesentas muchos mexicanos hicieron uso del instituto de intercambio cultural México Ruso, para pedir una beca y asistir a la universidad de la amistad de los pueblos, con sede en Moscú. Otros llegaron por intermediación del PCM. Estos jóvenes, en su mayoría seguidores de los clásicos marxistas–leninistas, cruzaban el océano para estudiar en el país que encabezó la primera revolución proletaria, el primero que bajo la dirección de Vladimir Ilich Lenin, emprendió la construcción de un régimen socialista.
Un grupo en particular integrado por Fabricio Gomez Souza, Camilo Estrada, Alejandro López Murillo, Martha Maldonado y Salvador Castañeda pasó de las apasionadas discusiones sobre las experiencias cubana, argelina y la de los Tupamaros en Uruguay a imaginar la posibilidad de que focos guerrilleros en el campo y ciudades mexicanas generaran una alianza campesina y obrera que integrara un ejército popular capaz de derrocar al capitalismo… Pero estaban en el lugar equivocado. El estado soviético asumía la tesis estalinista del transito pacífico hacia el socialismo…
Elaboraron desde suelo moscovita solicitudes de entrenamiento militar a las embajadas de Vietnam, Argelia, China y Cuba. Nadie aceptó. Pero en la embajada de Corea del Norte encontraron eco. Finalmente, sesenta jóvenes fueron reclutados en México y trasladados en tres contingentes hacia una base militar norcoreana cerca de Pyong–Yang. Seis meses de entrenamiento por grupo entre enero de 1969 y octubre de 1970.
En Noviembre de 1970 el grupo, ya en territorio mexicano, se divide en 4 áreas: reclutamiento, educación político militar, expropiación y exploración. Xalapa, Toluca, Salamanca, Guadalajara y Acapulco, fueron sedes de escuelas de entrenamiento.
El MAR entró en acción el 18 de diciembre de 1970 al expropiar más de un millón de dólares al Banco de Comercio de Morelia.
Dos meses después una tercera parte del grupo fueron capturados a raiz de las sospechas que despertó la escuela entre los vecinos.
Un mes después se hizo pública la noticia de la captura. La estancia de la dirigencia del MAR en Moscú y el conocimiento de su entrenamiento en Corea del Norte provocó un escándalo diplomático. Se culpó por igual a norcoreanos, rusos y chinos, varios empleados de la embajada soviética fueron despedidos, la revista Readers Digest publicó un relato espectacular en el que se hablaba de una conspiración de la KGB y la policía secreta soviética en tierras mexicanas.

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