Margarita: Organización y Acuerdo

Mi preocupación en este momento se centra en los niveles de discusión dentro de la sociedad civil.

Vivimos en la sociedad de las fronteras: las puertas, las bardas, las rejas, los autos, los alambres, la televisión…
Como su nombre lo dice, lo privado priva, pero no sólo al que está afuera de lo privado, sino también al que está adentro.
Las fronteras nos privan de experiencias, de contacto con lo diferente, con lo diverso. En ciudades como México, sobre todo en la zonas de clase media y alta y en estos desarrollos habitacionales en medio de la nada, se acentúa el deseo de lo privado en todos lo niveles y, así privados como estamos, el miedo natural a lo desconocido se apodera de nosotros de tal forma que nos incapacita para dialogar, para estar alertas y sensibles frente a los problemas de los otros, del colectivo al cual pertenecemos por el sólo hecho de vivir en el mismo espacio físico.
Y entonces los otros se convierten en “entes” indescifrables, quizá enemigos, quizá el “problema de la humanidad”. En general evitamos participar en discusiones donde se traten problemas colectivos, en general nos saltamos el paso de dialogar, porque implica conocer opiniones diferentes, ceder o repensar las nuestras.
Vivimos en la sociedad del no tengo tiempo para dialogar, la sociedad del me cago en lo que opinas y en lo que haces y te insulto porque no he desarrollado la capacidad de procesar ideas, escuchar, re procesar, y proponer. (Veamos las discusiones abajo de los videos de Youtube o en las asambleas de diputados, o entre los automovilistas…)
Pero siento que el problema no viene nada más del aislamiento físico, sino también de la herencia de que el “otro” es mi enemigo, de que aquél de derecha, es mi enemigo por ser de derecha, y el comunista es mi enemigo porque es comunista y el de barrio y el católico y…

¿Cómo hacemos para llegar a acuerdos sin tener que insultarnos o pensar que el otro es menos porque no piensa como yo? Porque al fin y al cabo, así empiezan las guerras… ¿es que siempre es necesario pelearnos, matarnos?
Para cambiar nuestro entorno positivamente y resolver problemas comunes es necesario poder organizarnos, para eso hay que ponernos de acuerdo, para ponernos de acuerdo tenemos que respetarnos y para respetarnos es fundamental saber que valemos lo mismo. Es un ejercicio difícil, no significa que el otro te caiga bien, ni mucho menos que lo quieras. Es cuestión de esfuerzo y ese esfuerzo viene del deseo de no sólo trabajar para vivir, sino para construir un espacio seguro, incluyente, donde más allá de las votaciones, se decida por individuos en colectividad…

Recomendación de la quincena: “¿Qué son las revoluciones? Y otros ensayos sobre arte y literatura” de Guy Davenport, Editorial Libros Magenta, México 2008.

Comandante Margarita, 19 de julio 2010

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